Pasen y vean, acomódense nomás. Acá vamos a revivir las mejores anécdotas de la gringada. Un espectáculo lleno de risas, nostalgia y cosas de nuestros pueblos para disfrutar con toda la familia, tomando un buen mate.


¿Qué les puedo decir de mí? Soy médico veterinario de los de antes, de andar embarrado por el campo. De tanto charlar con los gringos y escuchar sus historias, un día me subí a un escenario a contarlas. Con mi acento piamontés y las costumbres de nuestros nonos, busco que nos riamos juntos de las cosas simples, esas que nos sacan una carcajada y a veces, por qué no, un lagrimón de pura emoción.
Llevo mi humor a cada rincón de la patria, che. Armamos una verdadera fiesta, de esas donde nos reímos hasta que nos duele la panza recordando a nuestra gente.
Mis cuentos son un viaje a las raíces. Les hablo del campo, de los vecinos de antes y de mis andanzas como veterinario. ¡Seguro que en más de una se ven reflejados!
Nos acomodamos donde haga falta: grandes festivales folclóricos, teatros, fiestas patronales, o si arman una buena cena show. ¡Ahí voy a estar con mis Cuentos!
Cuando me paro frente al micrófono, lo que hago es un homenaje sentido a nuestra gente de trabajo, a los abuelos que vinieron en los barcos y a las tradiciones que nos hicieron lo que somos. Los invito a reír sin parar, recordando de dónde venimos.